Fundamentos de la
Energía Solar
El sol constituye una fuente de energía permanente. Esta energía del astro solar
llega a la tierra en forma de radiación. Sin embargo, del total de la energía que
llega a la tierra procedente del sol, sólo 3/4 partes entran a través de la atmósfera. Finalmente, la Energía Solar Fotovoltaica se basa en la Captación de Energía Solar y su transformación en Energía Eléctrica por medio de celdas fotovoltaicas.
Radiación solar
Esta radiación es percibida en forma de
luz. La luz no es más que una corriente
de fotones que se han generado al
producirse reacciones nucleares en el
sol, y que llegan agrupados a la tierra
en forma de haces de luz. Sólo una
parte de ese haz de luz es captado por
el ojo humano, en una gama de color
que va del rojo al violeta. Sin embargo,
el haz se extiende hasta el color ultravioleta y el infrarrojo.
En estos haces de luz está presente la
energía que proporciona el sol.
Ahora bien, esta energía disponible
emitida por el sol, ha de ser captada
para lograr su aprovechamiento. La
forma de captación, sólo puede producirse
a través de la absorción por algún
tipo de material y así lograr transformarla
en energía térmica o eléctrica.
Energía solar
La optimización del aprovechamiento de la energía
solar depende de la cantidad de radiación recibida
variable según la época del año, de los materiales
utilizados para su captación y de las formas de almacenamiento
y consumo de la energía captada.
Dado que la utilización común de la energía solar es
su aprovechamiento en forma lumínica y térmica, es
preciso considerar cómo la radiación sólo se produce
a lo largo de unas determinadas horas del día, que
con frecuencia no coinciden con las del consumo
directo de la misma.
Es por ello por lo que un factor
importante a considerar ha de ser la previsión de
almacenamiento de la energía obtenida, de modo que
pueda disponerse de ella en los momentos que se
precise.
Visión general sobre el uso
de la energía
La creciente exigencia de niveles de confort, la mecanización
de las tareas, la demanda de mayores cotas
de rápida y cómoda comunicación, la modernización
de nuestra sociedad post-industrial, el crecimiento
demográfico y la inherente aceleración de los ritmos de vida, conllevan inexorablemente
mayores demandas energéticas.
No cabe duda que gracias a ello se ha logrado un aumento en el índice de longevidad,
generar más espacios de dedicación exclusiva a los seres cercanos, disponer
de un conjunto de servicios comunitarios que facilitan un mayor desarrollo personal,
satisfacer necesidades básicas de iluminación y calor, ... y en definitiva una
vida más cómoda, duradera y apacible.
Sin embargo, todas estas posibilidades y bonanzas de la sociedad acarrean la
satisfacción de unas necesidades energéticas y han supuesto en lo últimos años,
un gran incremento de su demanda.
Por ello, se han ido buscando diferentes fuentes de energía que sirvan para satisfacer
las necesidades energéticas crecientes. Con carácter histórico, las fuentes
de energía se han sustentado en la utilización de los recursos naturales principal.
mente la madera, y en el devenir de los siglos el carbón-. Del carbón como fuente
de energía principal, se ha pasado al petróleo y sus derivados, después el incremento
en el aprovechamiento de los recursos hidráulicos, más tarde la energía
nuclear, el gas natural, ... Pero el uso de estas fuentes energéticas ha derivado en
el surgimiento de problemas asociados, que han acarreado un paulatino agotamiento
de los recursos naturales y un mayor deterioro del entorno.
Así, factores que se asocian con el incremento de la contaminación, la desertización,
el calentamiento del planeta efecto invernadero, la lluvia ácida, ..., que conforman
lo que se ha acordado denominar problemática ambiental, tienen su origen
en factores vinculados a la producción y el consumo energético.
Podría afirmarse que gran parte de la problemática ambiental tiene su origen en
factores asociados a la problemática energética: desprendimiento de gases nitrogenados
y sulfurados a la atmósfera, almacenamiento de residuos de la producción
energética, incremento en la producción de dióxido de carbono, ...
No debe olvidarse que la gran demanda energética se produce mayoritariamente
en momentos puntuales del día, y que ello supone que para satisfacer la misma,
es preciso disponer de posibilidades de producción que generen la suficiente energía
como para responder a la demanda.
Por otra parte, cabe indicar como aproximadamente una cuarta parte de la población
mundial absorbe el 80% de la producción energética, lo cual supone que las
necesidades de las sociedades más industrializadas están demandando mayor
cantidad de energía. Por tanto, si el crecimiento que se produce en las otras tres
cuartas partes restantes del mundo es similar al previsto, crecerá la demanda de
energía y su satisfacción puede suponer el agotamiento definitivo de los recursos.
Unido a ello, se encuentra la desmesurada vocación consumista de la sociedad
actual.
Es por ello por lo que los gobiernos y organismos institucionales con capacidad
de actuación en el sector energético vienen desarrollando, sobre todo a partir
de las dos últimas décadas, planes de actuación en todos los sectores poblacionales,
con la finalidad de concienciar acerca del consumo desmedido y sus consecuencias,
la necesidad de mayor eficiencia energética en máquinas y equipos
tecnológicos, ..., y la investigación en fuentes energéticas más respetuosas con el entorno y que no supongan un agotamiento de los recursos naturales.
Las energías de origen renovable se presentan como una posibilidad de lograr
estos objetivos, a través de una combinación entre la tecnología actualmente desarrollada
y los conocimientos adquiridos acerca de su potencialidad.
La energía procedente de la biomasa, la energía hidráulica, la energía eólica, y por
supuesto la captación directa de la energía solar, son fuentes de energía que se
presentan como inagotables en lo que se refiere a recursos, y que atentan mínimamente
contra el medio natural. Si a esto se une un aprovechamiento mayor de la
ganancia directa de la energía de procedencia renovable, y un consumo racional de
la energía, será posible paliar en gran parte el creciente deterioro ambiental y satisfacer
al mismo tiempo las necesidades energéticas actuales y los niveles de confort
social que las justifican.
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